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	<title>Colombia archivos - EL Blues del Caminante</title>
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		<title>Colombia  3 &#8211; Cartagena de Indias</title>
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		<pubDate>Fri, 22 Nov 2019 15:46:17 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>La entrada <a href="https://elbluesdelcaminante.com/colombia-3-cartagena-de-indias/">Colombia  3 &#8211; Cartagena de Indias</a> se publicó primero en <a href="https://elbluesdelcaminante.com">EL Blues del Caminante</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div style="margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;" class="sharethis-inline-share-buttons" ></div><p><div class="et_pb_section et_pb_section_0 et_section_regular">
				
				
				
				
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					<h1><strong>CARTAGENA DE INDIAS</strong></h1>
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						<h4 class="et_pb_module_header">CARTAGENA DE INDIAS 8/10/2019</h4>
						<div class="et_pb_blurb_description">
							<h5><strong>Confía en el tiempo que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades</strong><br /><strong>(Don Quijote)</strong></h5>
<p>&nbsp;</p>
<h1>HISTORIAS DE CARTAGENA</h1>
<p>&nbsp;</p>
<h3><strong>-JOSE RESTREPO-</strong></h3>
<p>Ahora que las cosas han cambiado, José Restrepo habla del pasado como vivido por otro. Da compañía y charla en una habitación con puerta a la calle de los Siete Infantes de Cartagena, desde donde ve pasar la vida dibujando en las paredes.<br />Había vivido en Madrid, dos años hace veinte años y añora las tardes de toros en Las Ventas y la llegada del invierno que no existe en Cartagena. Le gustaban las noches frías de Madrid solo por la estética del gabán y los cuellos levantados.<br />Había querido ser matador de toros o boxeador estilo Kid Pambelé pero no pudo ser.<br />Estuvo casado, pero con su mujer solo se ponía de acuerdo para llevarse la contraria. Comprendió que la cosa empezaba a ir mal cuando su mujer empezó a cobrarle a veinte mil pesos el polvo y doce mil el hospedaje.<br />Ella lo abandonó cuando comprendió que el mayor golpe de fortuna que podría tener a su lado sería ganar un pasaje en el Titanic<br />Me dejó este cuarto, un crevrolet 300 verde y a Satán, dijo señalando a un chucho que dormitaba derramando el hocico por el suelo de baldosa hidráulica.<br />Satán enarcó las cejas al oírlo en un gesto de recelo, como sospechando aún que su dueño fuera realmente capaz de ponerle un plato de comida diaria.<br />Luego fue mendigo unos meses, pero un mendigo tan digno que no aceptaba limosna por debajo de los diez dólares así es que no le fue bien.</p>
<p>Y eso es todo, acabó allí en compañía de Satán y de su amigo Orlando, un negro cartagenero con una mirada veinte años mayor que sus ojos y al que le crujía el pellejo como escamas secas de pescado.<br />A José Restrepo le gustaba contar que un día recibió una llamada para identificar el cadaver de su esposa. Parecía distinta. Se gastó un capital en cirujanos plásticos y consiguió parecer media hora más joven. El amante con el que se había ido antaño había resultado ser el envoltorio de un cubano en su versión sórdida, miserable y pobretona.<br />Y llegados a este punto de la historia. José Restrepo callaba largo rato para arrancar luego a decir lo que le dijo el forense:<br />&#8211; Ha sido un accidente<br />Luego callaba<br />&#8211; ¿Qué tipo de accidente? Pregunté<br />&#8211; Un accidente, dijo. Se mordió accidentalmente la lengua y murió envenenada.<br />Y entonces en el cuartucho se oía una carcajada de José Restrepo, del negro Orlando y del perro Satán que retumbaba en toda la calle de los Siete Infantes de Cartagena.</p>
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							<h3><strong>-YULIAGNES MARIA GENESIS-</strong></h3>
<p>Fergó me presentó a una muchacha con la que había entablado charla en un puesto de arepas. Venezolana muy joven que había salido pitando del paraíso bolivariano de Maduro. Un año atrás, dijo, tomó la decisión de huir con 50 mil pesos, un hijo en el vientre y 19 años. Se fugó por la trocha Maicao, un angosto sendero de selva donde los indios guajiros hacían su agosto pasando a desesperados. Unas veces llegaban a destino y otras eran víctimas del infortunio.</p>
<p>Por la trocha de Maicao, viniendo desde Maracaibo, se transita en grupo para conjurar los asaltos, los robos y los secuestros. A veces, si la muchacha es bonita algún guerrillero se la lleva y nunca más se sabe.<br />A Génesis le hizo un niño un malandro que se movía por los billares de Caracas y que tenía por virtud servir siempre para dar un mal ejemplo.</p>
<p>Con seis meses su embarazo había alcanzado el mísero tamaño de un frijol. Hacía tiempo que no tenía asegurados los tres golpes diarios de cuchara, ni siquiera dos.<br />Un pandillero que siempre la quiso para él, se presentó una tarde para decirle que al malandro que la preñó le habían dado de baja. Era un pobre tipo sin suerte. El pésame le pareció un abrazo siniestro; como si a su espalda aletease un murciélago. Y entonces se marchó del país.<br />Fergó miró a la muchacha pensando que el azar a veces, en vez de sonreír muestra una mueca de esqueleto. Y que lo que la muchacha contaba y su aspecto combinaban como un marlboro en los dedos de un bebe.<br />Ciertamente Génesis era demasiado joven para un pasado de escombros.<br />Tenía el pelo más bien rojo con rizos como hechos por un repostero; la piel canela, a ratos cruda. Las mejillas sonrosadas como de alguien a quien le importa un carajo la existencia de las leyes de la física<br />Una chica dulce a la que daba miedo tocar temiendo que quedara prendido en las yemas de los dedos un polvillo de ala de mariposa.</p>
<p>Le gustaba que le dijeran que sonreía como Shakira.<br />Al marcharse, Fergó se incorporó. Se sacudió los pantalones con teatralidad y dijo que la mejor forma de enterarte de las pendencias ajenas era tener interés en el asunto o abrir una barbería. Era su manera de decir que esa historia la había encontrado el<br />Un pedigüeño se acercó. Parecía haber conseguido sus ropas entre los restos de un naufragio. Antes de que abriera el pico Fergó le alargó un billete de cinco mil pesos a la par que decía:<br />&#8211; Con tu aspecto no deberías alejarte mucho del sendero que va al Camposanto. Por ahorrarle a tus deudos el engorroso asunto del traslado, amigo.</p>
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						<h4 class="et_pb_module_header">BLAS DE LEZO 1689-1741</h4>
						<div class="et_pb_blurb_description">
							<p><strong>TODO BUEN ESPAÑOL DEBERÍA MEAR SIEMPRE MIRANDO A INGLATERRA.</strong><br /><strong>( BLAS DE LEZO)</strong></p>
<p><strong>GOD DAMN YOU, LEZO!</strong><br /><strong>-Dios te maldiga, Lezo!</strong><br /><strong>(EDWARD VERNOM)</strong></p>
<p>El sitio de Cartagena de Indias acabó el 20 de abril de 1741 con cientos de casacas rojas ingleses destripados a la bayoneta y pudriéndose al sol. Un puñado de famélicos españoles habían decidido morir y alcanzar la gloria.<br />El almirante Edward Vernon había reunido una imponente flota de 175 buques y un número de tropas que multiplicaba por siete el de los ibéricos.</p>
<p>¿Dónde estaba escrito que al Rey de España le correspondiera la mitad del mundo?- Bramaban los ingleses.<br />Codiciaban Cartagena por ser la ciudad más importante del Caribe y para asestar un golpe mortal al odiado español. A Inglaterra no le bastaba ya el magro botín de la rapiña de tipos como el pirata Francis Drake, a quien se le concedió el título de Sir, lo que es como llamar dama a Emilia «la tacones».</p>
<p>Vernom, cuando ya andaba a las puertas de Cartagena, seguro de su triunfo envió un navío a Inglaterra anunciando la victoria en una batalla que aun no había tenido lugar. Y que acuñaran monedas conmemorativas donde se viera a su enemigo Lezo arrodillado entregándole las llaves de la ciudad.</p>
<p>La cosa resultó funesta para la arrogancia británica. En Cartagena perdió la batalla, el prestigio y el cuero de miles de los suyos. Blas de Lezo, un anciano tuerto, cojo y manco dio a España uno de sus episodios más gloriosos. América siguió siendo española casi otro siglo.<br />Vernom, humillado, se alejó con los pertrechos y pocos barcos que le quedaban. Mientras se alejaba seguía lanzando cañonazos lastimeros más para tapar su ridículo que para infundir temor alguno.<br />&#8211; » Hemos decidido retirarnos pero para volver pronto a esta plaza después de reforzarnos en Jamaica», dijo el inglés<br />&#8211; » para venir a Cartagena es necesario que el Rey de Inglaterra construya otra escuadra mayor porque esta solo ha quedado para conducir carbón de Irlanda a Londres. Replico el español.<br />En Inglaterra se prohibió hablar del episodio; vieja costumbre británica de novelar sus éxitos por exiguos que estos fueran y ocultar sus fracasos.</p>
<p>A Vernon se le reconoce en Inglaterra. Blas de Lezo murió solo y olvidado, enterrado en una fosa común sin identificar. España también acostumbra a pagar así a aquellos que mejor le han servido.</p>
<p>El Castillo de San Felipe es hoy un silente edificio joya de la ingeniería militar española que contempla firme la bahía de Cartagena.</p>
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						<h4 class="et_pb_module_header">BARRIO DE GETSEMANÍ. CARTAGENA DE INDIAS</h4>
						<div class="et_pb_blurb_description">
							<p>Las calles de la ciudad amurallada presumen de viejo y de crujidos con prestigio. En este sitio, cualquier suceso que cuentes es posible. Las cosas han de tener glamour o leyenda.<br />El glamour, me interrumpió Fergó. se esfumó en agosto del 62 en un bote de barbitúricos. Fue en Brentwood( California) y no quiero hablar del tema.</p>
<p>Ya no existe. ¿ Cómo va a existir si en los espacios radiofónicos en vez de una canción de Sammy Davis puedes oír programas donde una señora habla sin pudor de un ataque de almorranas. Eso existe, créeme!.<br />En Cartagena de Indias, las casas porticadas de la ciudad amurallada resguardan en sus sombras a truhanes, malandrines o a hijosdalgo y por tanto con derecho a llevar espada.</p>
<p>El empedrado brillante de la última tormenta deja el eco eterno de los tacones apresurados de una dama por regresar a casa ante la urgencia de un marido cuyo avión se hubiera adelantado tres horas.<br />Cartagena de Indias es la ciudad más bonita de Colombia.</p>
<p>Sí, muchacho, esta gente se encontró en la hamburguesa un diente y resultó que era de oro.<br />Las viviendas tienen en sus tejados esquinas acabadas en punta. Ahí las brujas enganchaban sus ropajes o sus cabellos impidiendo de esta forma que entraran en los hogares.</p>
<p>-Nuestro hospedaje en la Casa Marco Polo no tiene eso-<br />&#8211; Ya, pero ya no es necesario. Las brujas han perdido la capacidad de volar, ahora van andando.<br />Además, hemos cumplido una edad en que da más miedo que el monstruo viva arriba de la cama que debajo.<br />La Casa Marco Polo es un sitio perfecto para alojarse en Cartagena y desde donde darse prisa para perder el tiempo.</p>
<p>En el vecino barrio de Getsemaní, un negro mastodóntico custodia la entrada al Club Havana.<br />Madera y ventiladores de palas crujen al unísono. Un tipo sumerge las manos en un cubo con hielos. O se acaba de bajar de un cuadrilátero o va a preparar un coctel.<br />En el escenario, la orquesta se coloca<br />Uno de ellos levanta el rostro y echa el cuello hacia atrás. Suena un solo de trompeta, comienza la noche.</p>
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						<h4 class="et_pb_module_header">UN DIA DE PLAYA. PATRICIO A. WILLIAMS</h4>
						<div class="et_pb_blurb_description">
							<p>Me gusta sentarme a ver la vida pasar. A veces pasa tan despacio que, a mi altura, queda detenida, gira el cuello para observarme y parece decir: ¿ Y este?. Luego prosigue como si tal cosa pero ya me he dado cuenta de que algo tengo que hacer.</p>
<p>En la playa de Marbella, antes de llegar a Bocagrande y el lugar más cercano a la ciudad vieja el agua está caliente como el caldo de los garbanzos. A veces adquiere un tono rojizo por las algas que se esparcen en el revolcon que les dan las olas.</p>
<p>La playa de Marbella está normalmente frecuentada por Cartageneros que clavan sus estacas en la arena y levantan toldos para agradar a la parentela anciana y menuda.</p>
<p>Una reguero de vendedores se cruzan en varias direcciones ganándose la vida a grito pelao. Los niños juguetean y un perro con aspecto de can indigente pero modales de sibarita se da baños regulares conjurando el calor y las moscas. Es un remedo del perro de los Baskervilles que imaginó Arthur Conan Doyle</p>
<p>Patricio A. Williams no lleva andina en su nevera de corcho blanco. Solo águila y cerveza póker. A pesar de andar arriba y abajo la playa de Marbella bajo un sol de castigo, no se queja. Sacando para comer diario da por bueno el mucho procesionar. No le gusta mendigar por eso prefiere ganarse la vida con su nevera.<br />Su lamento tiene que ver con haber perdido su trabajo de maquillador de muertos en la funeraria de don Argemiro Bermúdez. Se ganaba bien la vida.</p>
<p>El tránsito al más allá es mucho mejor hacerlo presentable, decente y perfumado.</p>
<p>Las familias me lo agradecían.<br />En la madrugada de la navidad de dos años atrás, en la funeraria de Bocagrande sorprendió a unos gatilleros que en su huida le dejaron un tiro en la mano por su impertinencia.</p>
<p>La última vez que vio a don Argemiro fue en forma de silueta de tiza, en el suelo de la sala de obituario. No tuvo que hilar muy fino para concluir que se había quedado sin trabajo.</p>
<p>Patricio A. Williams muestra sus manos dañadas con falta de dos dedos en un gesto entre crispado y apenado, no resignado a que se pierda su talento.</p>
<p>Escucho su historia husmeando en sus gestos, intentando descubrir si es un attrezzo presuntuoso y ensayado como la firma de un notario, pero Patricio A. Williams no pide nada, ni siquiera que alivie su carga comprándole una lata de cerveza.</p>
<p>A mi patrón se lo llevó la huesuda. La vida, en realidad, improvisa como una convención de músicos de Jazz.<br />-¿Sabes que significa la A de mi nombre?<br />-¿Que significa?<br />-Es la A de Augusto, que era un romano importante. Crees que tengo algo de augusto?<br />-No lo sé. Yo creo que sí. Dame una cerveza Póker.</p>
<p>Patricio A. Williams abrió su nevera de corcho blanco, rebuscó un rato en que oí el sonido imaginario de los hielos que imitaba con su boca y luego me alargó la lata tan figurada como inexistente. Le pague con un billete de 5 mil pesos y me devolvió un cambio de monedas también imaginarias.</p>
<p>Entonces se levantó, sacudió sus rodillas de arena fina como pan rallado y se despidió no sin antes susurrarme en tono misterioso: Cuando uno está dispuesto a perderlo todo empieza a estar en condiciones de ganarlo todo.</p>
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		<title>Colombia 2 &#8211; Eje Cafetero.Manizales</title>
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		<pubDate>Fri, 22 Nov 2019 15:00:21 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La entrada <a href="https://elbluesdelcaminante.com/colombia-2-eje-cafetero-manizales/">Colombia 2 &#8211; Eje Cafetero.Manizales</a> se publicó primero en <a href="https://elbluesdelcaminante.com">EL Blues del Caminante</a>.</p>
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					<h1><strong>EJE CAFETERO. CIUDAD DE MANIZALES</strong></h1>
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						<h4 class="et_pb_module_header">CIUDAD DE MANIZALES 5/10/2019</h4>
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							<p>El café huele a cielo recién molido.<br />-Jessi Lane Adams-</p>
<p>Manizales, Pereira, Armenia o cualquier otro pueblo de la zona son un sitio estupendo para hablar de café y escuchar de café.<br />En estas ocasiones de campo, silencia y sierra suelo dejarme acompañar por Francisco Patrocinio de Todos los Santos Revaliente; Tuco<br />Tuco habla poco y no despega los labios si no es para un aserto juicioso o para besar el pan.</p>
<p>El viaje desde Medellín a Manizales es criminal. Un boleto de cincuenta mil pesos vale para que te muelan los huesos a bandazos en un colectivo de la flota de buses Flotaospina. Se anuncia como la más cómoda y rápida de Colombia. Son siete horas, con suerte, para cubrir los 195 kilómetros de distancia. Pero la carretera es la que es y ellos dicen que con esos mimbres han de hacer el cesto.</p>
<p>Tras cinco horas de curvas y pendientes el bus se llenó de un aroma de tripas y Tuco dijo que, oliendo a entrañas estamos de suerte si el viajero ha podido frenar a tiempo las arcadas a la altura de las muelas. Todo quedará en un regusto ácido sin más repercusiones para el resto de viajeros.</p>
<p>Manizales es una tranquila ciudad universitaria y cafetera orgullosa de llenar el mundo de fragancia y aroma, dos conceptos diferentes a decir de Giovanni, el conductor del jeep. La diferencia solo se conoce viniendo a descubrir el cultivo y cultura del café<br />Giovanni hace un tour de dos horas por la Hacienda Venecia y explica lo del café. Que la variedad colombiana es arábiga, muy aromática, que el cultivo y recogida es manual y que de una hectárea han de salir 12 mil tazas. 7 a 9 gr para que salgan las cuentas.<br />La hacienda Venecia es una buena alternativa. Se puede pasar la noche en ella. De lo contrario, cerca de la zona rosa, donde el metrocable hay muchas casas de huéspedes a precio asequible.</p>
<p>Por la tarde, Tuco y yo fuimos a las Termales Otoño, a 20 minutos de Manizales. La taquillera advirtiendo nuestra llegada se enfundó su mejor sonrisa, la que se ensaya cuando se va a pedir un préstamo y nos soplo 25 mil por el baño y 5 mil por la taquilla. No hay una mísera toalla.<br />Tuco ni se inmutó por el contratiempo. Si no hay toalla se seca uno al aire y si no hay cama duerme uno de pie. A veces pienso que nació con 30 años cumplidos y surcos en la cara donde enterrar una moneda.<br />En las termales un cuchicheo de charlas profundas alterna con el runrún del agua y una sonata de cigarras.<br />Unos tipos hablan de literatura. Estos sitios se prestan a eso. Conozco a dos docenas de tipos que citan el Ulises d Joyce pero a nadie que lo haya leído, incluyéndome a mí.<br />Más allá, un grupo de narcoseñoras polioperadas hacían gala de joyas y de unos maridos que son la clase de individuos que se tiran a la piscina y salen cubiertos de polvo. Tipos capaces de fingir su propia desaparición y encabezar ellos mismos las labores de búsqueda. Tipos, en definitiva, con el aplomo necesario para sentirse cómodos compartiendo el féretro con su propia suegra.</p>
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						<h4 class="et_pb_module_header">SANTIAGO DE CALI 7/10/2019</h4>
						<div class="et_pb_blurb_description">
							<p><strong>Noche de salsa</strong></p>
<p>Es inevitable: En Colombia, toda reunión de más de seis de cualquier clase y a cualquier hora está condenada a convertirse en baile<br />G.G. Márquez</p>
<p>De la casa Café de Cali, en el barrio de San Antonio no logré sacar más lujo que una conversación con el gerente y el enigma de la ubicación precisa de la calle a donde tuvo a bien enviarme.<br />Transitar por San Antonio no obedece al gobierno de la razón sino de los sentidos y así, el siseo de la salsa atrae por callejones que no vienen en los mapas de la oficina de turismo.<br />Aquella noche, ni siquiera el trasiego de gentes podía ocultar que con un vestido amarillo de vuelo evasé, una muchacha bailaba salsa con candela en los pies.</p>
<p>A su alrededor unos bailaban y otros hervían de amargura y poesía.<br />Salsa, ritmo, música y un vestido tentaban las miradas como soplos del diablo.<br />Y entre tanta gente bailando y tomando en un alboroto de verbena casual, la muchacha del vestido amarillo evasé se torno en una mujer tan rotunda y sexualmente excesiva que debía besar, sin duda, con olas de saliva.<br />Olvidar a una mujer fascinante cuesta un número indeterminado de mujeres grises y ordinarias, dijo Fergó sacándome de mis pensamientos</p>
<p>No volví a encontrar el sitio ni la calle donde la muchacha del vestido amarillo evasé bailaba descalza. En horas de la madrugada en el barrio de San Antonio de Cali, cerca del parque Loma de la Cruz, se escucha un alboroto de música y risas que despierta a todos los vecinos. Al asomarse a ventanas y balcones pueden escuchar la música frente a ellos pero únicamente ven una nube o viento del diablo alejarse.</p>
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						<h4 class="et_pb_module_header">SEBASTIAN DE BELALCÁZAR 1480-1551</h4>
						<div class="et_pb_blurb_description">
							<p>&#8230;&#8230;&#8230;Y Desenvainando su espada, avanzó con ella desnuda hacia sus hombres. Se detuvo frente a ellos, los miro a todos y evitándose una arenga larga se limito a decir, al tiempo que, según posteriores testimonios, trazaba con el arma una raya sobre la arena:<br />&#8211; por este lado se va a Panamá, a ser pobres, por este otro al Perú, a ser ricos, escoja el que fuere buen caballero lo que más bien le estuviere</p>
<p>un silencio de muerte rubricó las palabras del héroe, pero pasados los primeros instantes de la duda, se sintió crujir la arena húmeda bajo los borceguíes y las alpargatas de los valientes, que en número de trece, pasaron la raya. Pizarro, cuando los vio cruzar la línea » no poco se alegró, dando gracias a Dios por ello, pues había servido de ponelles en corazón la quedada». sus nombres han quedado en la historia.<br />(José Antonio del Busto)</p>
<p>Esta escena nada tiene que ver con Sebastián de Belalcázar; pertenece a Pizarro y a la conquista del Perú. Son los trece de la isla del gallo, le dije a Fergó una vez la había recitado con la teatralidad con la que le gusta hacer las cosas.<br />&#8211; Bueno, a Sebastián de Belalcázar solo le faltó un cronista en condiciones. Era bueno con la espada y sobrado de arrojo y audacia, pero malo con la fama. Yo soy uno de esos extremeños nacidos con cinco siglos de retraso; hubiera embarcado con él.<br />&#8211; Creí que eras de Cádiz, medio siciliano, le dije<br />&#8211; Y Fergó, sin responderme dijo: Los extremeños somos gente de frontera y frio mesetario. De donde yo soy siempre tuvimos la ventaja de que el futuro, al ser tan negro, nos combina con todo.</p>
<p>Sebastián de Belalcázar debe su hazaña, en parte, a haber nacido donde retroceder no es una alternativa.<br />Qué tipo!!!, conquistó Nicaragua, luché en Cajamarca en el Perú, conquistó Quito, buscó El Dorado y fundó Santiago de Cali.<br />En España no lo recuerda ni Dios, que el diablo los confunda a todos.</p>
<p>Mira Lobo, tu no lo puedes entender porque no ere s de allí. Cuando llevas años pensando que sin duda, lo mejor de tu vida lo debe estar viviendo otro, entonces no tienes más remedio que echar una soga a una viga o conquistar las Indias. Sebastián de Belalcázar hizo lo segundo.<br />-Sabes qué me preocupa, Lobo?<br />-Qué<br />&#8211; Que al final del camino todo haya sido tan poco apasionante que en los últimos instantes de mi vida todo lo que pase ante mis ojos sea el prospecto de un medicamento.</p>
						</div><!-- .et_pb_blurb_description -->
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		<title>Colombia 1 &#8211; Medellín</title>
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		<pubDate>Fri, 22 Nov 2019 13:21:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[América]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La entrada <a href="https://elbluesdelcaminante.com/colombia-1-medellin/">Colombia 1 &#8211; Medellín</a> se publicó primero en <a href="https://elbluesdelcaminante.com">EL Blues del Caminante</a>.</p>
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						<h4 class="et_pb_module_header">Medellin 1/10/19</h4>
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							<p>Aun entre los demonios hay unos peores que otros, y entre los muchos hombres malos suele haber alguno bueno.<br />-DON QUIJOTE DE LA MANCHA</p>
<p>Los 80 y los 90 pasaron por Medellín como una manada de búfalos por una sacristía. La ciudad se quedó sin aliento. Las FARC, el FLN, los paracos, los narcos y otros muchos que se apuntaron a la balacera porfiaban en amontonar cadáveres como si del tanteo de una partida de mus se tratara.</p>
<p>De aquella lúgubre entropía ha surgido el MUSEO CASA DE LA MEMORIA (Calle 51 nº 35-66) donde dan voz, dicen. a los que sufrieron y donde, también dicen, la protagonista es «la violencia».</p>
<p>«La violencia» mostrada con pulcritud quirúrgica. La Violencia tomada con pinzas. Tanto es así que no aparecen los victimarios: no se les señala con el dedo: no se les condena sin miramientos. Los victimarios pasan de largo, casi de puntillas, no se les retrata.<br />Tras el recorrido no queda más sensación de que «la violencia» fue cosa del destino. Inevitable. Los muertos por miles que regaron las calles no fueron consecuencia directa y responsabilidad concreta de los victimarios que los ultimaron en nombre de su perversa ideología o sus fines.</p>
<p>Fue, sencillamente como cuando la colada del tendedero se moja porque cae una tormenta súbita, fatídica e imprevisible. No hay culpables. Es la fatalidad. A la ropa la empapó la tormenta y a las victimas las ultimó «la violencia».<br />Trastabillé unas palabras a la salida, incapaz de comulgar con ruedas de molino. Los criminales tienen nombre y apellidos, filiación concreta. Son las FARC, y el FLN y los paracos, y&#8230;&#8230;.<br />En tiempos de engaño universal decir la verdad se convierte en un acto revolucionario.<br />Hay muchas y mejores cosas que hacer en Medellín- Por cierto, el museo es gratis. Menos mal!!!!</p>
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						<h4 class="et_pb_module_header">Medellín 2/10/19</h4>
						<div class="et_pb_blurb_description">
							<p>MOZA QUE CON TODOS BROMEA, NO SE SI LO ES, PERO QUIZAS LO SEA</p>
<p>La zona de El Poblado tiene la ventaja de estar a mano de casi todo lo que necesita un visitante. A tiro de piedra de la Calle 10, una arteria salpicada de estaciones de metro que enlazan con todo. Y una oferta de ocio notable.<br />&#8211; Viajar en metro es una ordinariez, dijo Fergó.<br />&#8211; Es cómodo y la gente necesita desplazarse, le dije.<br />&#8211; Una ordinariez, Lobo. En el metro todo son prisas. A las estaciones se debería llegar con calma para observar cómo pasa el tiempo; el ambiente. Descuideros que andan faenando las maletas ajenas; dos secretas que piden la documentación al tipo equivocado&#8230;&#8230;.</p>
<p>Si te quedas el tiempo suficiente puedes encontrar a Oscar Wilde tomar un tren. Habrá diez maletas que contendrán un revolver en su interior y un viajante de comercio tomando un café que mira alrededor con los mostachos impregnados en leche, como una morsa anciana.<br />Gente que se mueve. ¿ Sabes que lo más preciso para conocer a un tipo es mirar sus manos?. Por eso muchos las llevan ocultas en los bolsillos. Hay gente tan amoral que con las manos en los bolsillos ya te indican que solo pueden sacar un arma o una placa.</p>
<p>El hotel CLICK CLACK cobija en sus bajos numerosos restaurantes de postín y a parte de la gente de bien de Medellín. Y a algunas beatas que esa noche serán gatas.<br />Restaurantes italianos, tailandeses, griegos&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<br />El Egeo es un garito elegante y distinguido con ginebras a 14 dólares y una barra ovalada para verse las caras. A veces beber solo es una carga pesada.</p>
<p>A Fergó no le gustaba el sitio. No se había puesto ni traje ni expectativas y 14 dólares por trago es un opercut al mentón por más que lo sirvan con pepino y unos pétalos de rosa. ¿Para qué?, dijo, En realidad, a mí, del bloody mary solo me gusta el nombre y el vodka. El tomate y el puerro deberían quedar en la verdulería.<br />A un par de cientos de metros el asunto es otro. La plaza LLERAS vomita a las aceras decenas de tipos salidos de los locales de alterne, dando tumbos y sin un solo peso.<br />Un rufián con la nariz como el sillín de una bicicleta ofrece farlopa a unos gringos gigantes e inestables como bebes que andan próximos a caer a plomo.</p>
<p>Otro tipo, con una coleta tan apretada que parece una cebolla por detrás, hace juegos malabares. Tiene una sonrisa rara, no obedece a emociones sino que es una respuesta deliberada al entorno. En la plaza Lleras, sabido es, la mayoría de las mujeres que alternan, deambulan y fingen hablar por teléfono, son putas. Y eso cuando la cosa anda floja.</p>
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						<h4 class="et_pb_module_header">MEDELLIN 3/10/2019</h4>
						<div class="et_pb_blurb_description">
							<p>Colombia ya despertó. Está sentada al borde de la cama, mirando una chancleta<br />Juan Bernal</p>
<p>John añora a Pablo Escobar y se indigna con las mentiras que cuentan sobre el patrón. Tuvo el gusto de estrecharle la mano en varias ocasiones cuando él aún era un pelao.</p>
<p>El padre de John cuidaba caballos para los Ochoa que andaban en tratos con D. Pablo y en muchas ocasiones le tocó atender a Popeye y a otros enviados del patrón. Don Pablo era muy generoso » lo e pasa» es que como enemigo era implacable, justifica.</p>
<p>Puso una bomba a un avión civil, dije. Y John arrancó a contar una historia sobre el buen corazón de Escobar.<br />En Medellín hay una ruta engañagringos para mostrar el paso del narco por la ciudad. La Ruta de Escobar o «del que no se nombra», la llaman. Por unos setenta mil pesos te pasean por lugares inexistentes donde dicen que pasó algo relacionado con el cártel. Mucho más conveniente es visitar directamente la tumba de Pablo Escobar en el cementerio de Monte Sacro y ahorrarse el metálico.<br />Otra posibilidad es contactar con John quien añora los tiempos en que el patrón pagaba a millón de pesos el tombo (policía) muerto<br />John se ha adaptado mal y a regañadientes a la vida ordenada.</p>
<p>Mire usted, dijo John, el patrón quería lealtad.<br />En el 89 perdimos un carro con las llantas cargadas de género. Se lo quedaron los fronterizos de Ecuador esos ioeputas. Corrió a raudales el plomo y Tuvimos que andar a la fuga, ya bien tocados que veníamos, a través del desierto de Palmira.<br />Tres que íbamos y apenas una pinta de agua caliente para todos. Puro desierto, mijo<br />Al tercer día ya vinieron las disputas por ver quién gobernaba el agua que quedaba. Nos estábamos rifando el cuero allí en ese puto páramo.<br />Tres días que llevábamos y tres días que con suerte mínimo nos faltaban.<br />-¿Sabe usted, señor, cuantos días puede estar una persona de Dios sin beber agua?<br />&#8211; ¿Cuantos?, dije.<br />-Tres días. dijo John.</p>
<p>&#8211; ¿y qué pasó?</p>
<p>&#8211; Bueno, imagínese&#8230;..Que está usted hablando conmigo y no con ellos.</p>
<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..La vida está bien berraca, dijo pasado un rato, y sonrió dejando ver que donde antaño había habido una muela de oro, la crisis del mes pasado había dejado un pestilente agujero negro.<br />&#8211; Mira. dijo mostrando sus manos. Yo aún conservo los pulgares. Eso es señal de que pago mis deudas. Ahora todo ha cambiado; la gente se ha volteado sin honor ni principios; salvaje, come insectos y le pone hielo a la cerveza.</p>
<p>Para contactar con John +57 315 755 3871. Mientras de señal.</p>
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						<h4 class="et_pb_module_header">MEDELLIN 04/10/19</h4>
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							<p>Es la libertad la esencia de la vida.<br />-José Martí-</p>
<p>Desde el barrio de El Poblado siguiendo la calle 10 se toma el metro en San Antonio dirección San Javier. Es el punto de partida para conocer la COMUNA 13</p>
<p>En su momento barrio marginal es hoy, con mucha voluntad y varios miles de kilos de pintura el vivo ejemplo de que las cosas pueden cambiar. Donde dos décadas atrás había cadáveres diarios hay hoy maceteros y los grafitis coloridos tapan los agujeros de la balacera.</p>
<p>Una guía del barrio te cuenta por 30 mil los secuestros, las extorsiones, crímenes, toques de queda, la oscuridad y el miedo hasta que en 2002  la Operación Orión del ejército y la policía acabó con todo.<br />Se oyeron tiros dos días con sus dos noches y los guerrilleros y hampones quedaron tendidos en el suelo para siempre muertos, presos o huidos.</p>
<p>Hoy la COMUNA 13 es un sitio colorido aun con su aspecto de favela. Unas escaleras mecánicas arrancan desde abajo hasta las calles superiores. Grafitis, artesanía y música.<br />Hoy la COMUNA 13 es un sitio que ha encontrado en el turismo su oportunidad y bien merece una visita.<br />Hace apenas 20 años, cuando en la calle un pelao se cruzaba caminando con la muerte, era la muerte la que se cambiaba de acera aliviada.</p>
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